Integración de sistemas
Integración de sistemas
El dato se introduce una vez y llega a todas partes.
- ERP y CRM
- Microsoft 365 y Google Workspace
- Bases de datos y documentos
- APIs, SaaS y sistemas legacy
El problema
El ERP por un lado, el CRM por otro, la facturación en un tercero y media empresa funcionando sobre hojas de cálculo. Cada sistema tiene su versión de la verdad y alguien se encarga de que coincidan.
Ese trabajo de puente no aparece en ningún organigrama, pero consume horas cada semana y es donde se cuelan las duplicidades, los datos desfasados y los errores que luego cuesta rastrear.
La solución
Conectamos los sistemas que funcionan para que la información viaje sola entre ellos, en el sentido que tenga sentido para tu negocio y con las reglas que decidáis: qué sistema manda, qué se sincroniza y con qué frecuencia.
No migramos nada que funcione. Pero si un programa es el cuello de botella, lo decimos antes de conectarlo: integrar una mala herramienta solo extiende el problema al resto. Si un sistema no tiene API, buscamos la vía que sí existe (exportaciones, base de datos, correo o el propio documento), siempre que sea técnicamente viable y seguro.
Sistemas sueltos o conectados
Cada herramienta con su versión de la verdad
El mismo dato se teclea varias veces, las diferencias aparecen semanas después y nadie sabe qué sistema tiene la información buena.
Una sola entrada, un solo criterio
El dato entra una vez y se propaga con reglas claras. Cuando algo no cuadra, salta en el momento y no tres cierres más tarde.
Cómo lo hacemos
- 1
Inventario de sistemas
Qué herramientas hay, qué datos guarda cada una y cuál debe mandar en caso de conflicto.
- 2
Diseño del flujo de datos
Qué se sincroniza, en qué dirección, con qué frecuencia y qué se hace cuando dos fuentes no coinciden.
- 3
Conexión
Vía API cuando existe; y cuando no, por la vía que el sistema permita, siempre con credenciales propias.
- 4
Control y trazabilidad
Registro de lo que se ha movido, alertas cuando una integración falla y reintentos donde tengan sentido.
Preguntas frecuentes
¿Y si mi ERP es antiguo y no tiene API?
Es lo más habitual. Casi siempre hay una vía: la base de datos, exportaciones programadas, ficheros, correo o la propia interfaz. La evaluamos en el diagnóstico, con sus implicaciones de seguridad y mantenimiento, antes de prometer nada.
¿Tengo que cambiar de software?
Solo si es parte del problema. Si tu programa hace bien su trabajo, lo conectamos y no se toca. Si es el cuello de botella o impide de raíz cualquier conexión, te lo decimos claro y te ayudamos a valorar el cambio.
¿Qué pasa si dos sistemas tienen datos distintos?
Se decide de antemano cuál manda para cada tipo de dato. Y cuando la diferencia no se puede resolver automáticamente, se marca para que una persona la revise en lugar de sobrescribir a ciegas.
¿Qué pasa si una integración falla?
Salta un aviso y queda registrado qué se quedó a medias. Los flujos se diseñan para poder reintentar sin duplicar operaciones.
¿Es seguro dar acceso a mis sistemas?
Cada integración usa credenciales propias, con los permisos mínimos necesarios y revocables en cualquier momento. Queda registro de qué se ha consultado y qué se ha escrito, y la solución se diseña teniendo en cuenta los requisitos de protección de datos aplicables al proyecto.